Tragamonedas Ojos de tigre hace furor en Spin Palace

octubre 19th, 2010 by admin

Cuando escuchamos la frase Ojo de Tigre nos acordamos directamente del emblemático tema musical de la saga de Rocky Balboa. Era una canción del grupo Survivor que inmortalizó la historia del boxeador más famoso.

    Pero ahora, se trata de otra cosa. La nueva tragaperras “Tiger Eye” u “Ojo de Tigres” es una nueva máquina de cinco carretes y 40 líneas de pago que se ha convertido en la estrella de Spin Palace Casino.

      Esta tragamonedas en video lleva a los jugadores a las impenetrables selvas de la India donde hay tiros gratis, multiplicadores y muchas opciones para duplicar o cuadruplicar las apuestas.

        Con la tragaperras de Spin Palace os esperan grandes recompensas. Tres o más jugadores podrán ganar diez tiros gratis con un multiplicador que aumenta con cada tirada hasta un máximo de 10x. Cuando el logo del ojo del tigre aparece, el jugador tiene más poderes para obtener más ganancias.

          Los jugadores pueden apostar desde tan solo 0,01 a 0,05 centavos de dólar y ganar miles de verdes.

            Spin Palace no deja de actualizar su oferta de máquinas tragaperras y siempre acerca a sus fieles jugadores las mejores oportunidades para jugar, ganar y brindar por el éxito propio y ajeno.

            Bwin casino quiere ingresar a E.E.U.U

            julio 23rd, 2010 by admin

            Después de arduos meses de negociaciones y conversaciones de fusión y alianzas estratégicas entre el líder de apuestas en línea y juegos de casino Bwin y el proveedor de juegos PartyGaming se han estancado.

              Un informe publicado esta semana indica que la tendencia sugiere que las conversaciones entre las dos las empresas se habrían derrumbado de acuerdo a las declaraciones de Bwin que aseguró que “finalmente las conversaciones con la otra parte no han conducido a los resultados deseados“.

                Los mitos sobre las maquinas tragaperras

                junio 16th, 2010 by admin

                Las máquinas tragaperras son sin duda alguna una entretención garantizada para cualquiera que ame los juegos de azar. Además, a diferencia de otros juegos de casino, no se necesita ningún tipo de preparación o concentración para jugarlas, lo cual ayuda a pasar un buen rato sin complicaciones.

                  Esto no significa que no existan mitos alrededor de las tragamonedas: hay quienes aseguran que la temperatura de las monedas influye en los resultados. Otros dicen que las máquinas están programadas para repetir su ciclo de manera idéntica lo cual las haría totalmente predecibles.

                    En el mundo de las tragaperras online, la realidad es muy similar que la de los casinos en tierra. Es importante averiguar qué máquinas tragaperras pagan mejor, y siempre se debe apostar la mayor cantidad de monedas ya que esto aumenta las probabilidades de ganar. Y sobre todo, disfrute del entretenido juego de las tragamonedas.

                    Funcionamiento de las tragamonedas

                    abril 28th, 2010 by admin

                    Para sorpresa de muchos en el funcionamiento de las tragamonedas poco queda librado al azar.

                      Estas máquinas son verdaderas maravillas del diseño ya que cuentan con una computadora interna que se encarga de seleccionar de manera continua una serie de números al azar, esto ocurre aunque la máquina no esté siendo utilizada.

                      Este sistema conocido como “Generador de Números Aleatorios” se encarga de escoger una serie de números que corresponderán a las figuras representadas en cada carrete.

                      Cuando un jugador introduce una moneda y tira de la manija la computadora le asigna una combinación de números, que dará como resultado las tres figuras que aparecerán en la pantalla.

                      En consecuencia al ser esa la forma cómo funcionan las tragamonedas, queda totalmente descartada la creencia de que la fuerza utilizada para tirar de la manija incide en el resultado final.

                      Por una cuestión obvia las máquinas están programadas para devolver solo un porcentaje del dinero apostado, generalmente es el 92%. Esto quiere decir que, a largo plazo la Máquina tragamonedas estaría devolviendo 92 centavos por cada euro apostado. Pero antes de que concluya en que de ésta forma el juego sería poco divertido debemos hacer una última aclaración: las Máquinas tragamonedas cuentan con una última programación que les indica que nadie debe ganar la mayoría de las veces, para que finalmente un apostador se quede con mucho dinero.

                      Como habrá visto, pese a tener una apariencia distinta, todos los tipos de Máquinas tragamonedas se parecen por adentro.

                    Cronica de un jugador de tragamonedas

                    febrero 24th, 2010 by admin

                    Cuando metí una ficha por primera vez en la ranura de una máquina tragamonedas, tuve la suerte del principiante y gané cuatrocientos sesenta dólares. Aquél premio me animó a seguir probando suerte. Hoy, algún tiempo después, maldigo aquella noche pues me he convertido en un adicto y mi economía es un desastre.

                      Pero ni hacerme vicioso -ni estar en dificultades económicas- , es lo peor que he ganado en los casinos. Al juego le debo también la desintegración de mi familia y, finalmente, mi divorcio.

                        Aún así, creo que la he sacado barata. Y es que cuando voy al casino (ayer fue la última vez. Lo juro), me encuentro con gente que da pena.

                          Por ejemplo, la Profesora, una anciana que se jubiló el año pasado. No hay ocasión en que yo entre al casino y ella no esté. Incluso ayer, que llegué apenas cinco minutos después de abierto, ya estaba frente a la máquina del gato Félix, la única en la que la he visto jugar.

                            Yo fui a una máquina cercana y saludé a la anciana mientras metía mis primeros veinte dólares del día en aquella traga billetes.

                              -Durmió aquí? –le dije, en son de broma.

                                -Estos mala gente no dejan –respondió seria, molesta.

                              - Cuánto ganó anoche?

                                -Déjese de burla –me dijo, sin despegar los ojos de la máquina-. Este gato burlón, igual que usted, se me tragó todo. Ni para el taxi me dejó. Hasta tuve que pedir prestado –dijo en voz baja-. Pero ya fui al banco y aquí estoy. Hoy sí recupero todo.

                              -Suerte entonces –le digo. Y me dedicó a lo mío, es decir a lo mismo que la viejita.

                                Quince minutos después veo a Zambrano, cuya historia ya me la sé completa. Fue él mismo quien me confesó que llegó a perder tres mil dólares al mes. Hasta que descubrieron el faltante en la empresa familiar y lo echaron a la calle. A la cárcel no, por suerte

                              En cuánto me ve, se me acerca.

                                -Cómo va esa suerte? Paga o no paga?

                              -Estoy a un paso de seguir tus pasos –le digo, para defenderme con anticipación del sablazo.

                                -Mire lo que dice mi horóscopo –me dice y me muestra un recorte de La Marea, con un signo zodiacal subrayado.

                              Como estoy en el casino no sólo para perder plata, sino para encontrar personajes, leo lo que le pronostican los astros a través de aquél diario: Hoy es su día. Todo lo que invierta le será multiplicado. Claro, digo yo: como los panes, los peces, el vino, y los diezmos del Señor.

                                -Présteme sólo diez dolaritos, hermano –me ruega-. Y haré fortuna. Se lo juro.

                              Un tipo así me da malas energías, de modo que le doy cinco para que se vaya volando.

                                -Juega suave –lo aconsejo (yo que nunca aconsejo a nadie). Después de todo, es mi dinero el que va a desaparecer.

                              Cuando lo veo persignarse frente a la máquina, darle un beso a la pantalla y al billete antes de hacerlo desaparecer en la ranura, siento asco. Un asco que a veces tengo por mi mismo. Y estoy tentado a retirarme del casino. Me quedo únicamente porque concluyo que yo no soy igual a estos pobres adictos. Yo estoy aquí por otras razones. Busco personajes para mis futuras novelas o películas.

                                Después de que pienso esto, me río de mí mismo.

                              Me río tanto que me equivoco y pongo el dedo donde no debo. En Máxima Apuesta. Lo que me quedaba de crédito se me esfuma en un santiamén.

                                Así que meto otro billete de veinte.

                              El último que jugaré pues tengo que llevar a Sebastián al shopping. Palabra de jugador.

                                Mientras tomo esta decisión, de reojo miro a la profesora. O mi mirada le da suerte, o a la máquina le toca vomitar algo de lo tanto que ha tragado. Ochenta de cada cien, en los EEUU. Del diez al treinta por ciento aquí, donde no hay ni ley ni autoridad que controle el robo. Lo cierto es que la viejita pega tal grito que la curiosidad me mata y voy a mirar su máquina.

                              Cinco gatos en línea, dentro de una tanda de juegos gratis.

                                Cinco gatos que le hubiesen pagado algunos miles de dólares de haber hecho la máxima apuesta. Pero apenas está jugando quince por uno. Quince centavos que le pagan por esa línea sesenta dólares. En total, cuando termina la tanda de los juegos gratis, noventa y tres con cincuenta y dos.

                              Nada malo para otros. Pésimo para esta anciana que en menos de un ano ha hecho feria los treinta mil dólares de su jubilación en este casino. En esta máquina donde el gato Félix parece burlarse de la suerte. De nuestro mala suerte.